viernes, 24 de marzo de 2017

A vueltas con el Hospital Provincial

Hace años, cuando solían publicarse mis misivas en las "Cartas al director" del Diario HOY, hasta que de tanto recortar empezaron a resultar ininteligibles y tuve que dejar de enviarlas, escribí sobre la necesidad de dar uso al denostado edificio del Hospital Provincial como residencia de ancianos. Por aquellos entonces era algo que ya resultaba evidente por una mera cuestión demográfica y ante la escasez de instalaciones de este tipo en Badajoz.

Siempre he dicho que ante realidades indiscutibles no hay que ser tan ilustrado como para escribir un libro. Tanto es así que no se también de la friolera de años que era fácil leer en numerosas publicaciones que una de las inversiones de futuro era la de la atención a nuestros mayores. Basándose para ello en las mismas predicciones demográficas que un tipo de letras como yo había hecho sin necesidad de un esfuerzo excesivo.

Pasó el tiempo y bien que vino éste a dar la razón a tanta conjetura ante  la proliferación de residencias de mayores, eso sí de carácter privado en su mayoría, a lo largo y ancho de nuestra geografía y a mí mismo que tuve que recurrir a una de éstas para que mi madre y hermana pasarán allí los últimos años de su vida debidamente atendidas. Y lejos de Badajoz ante las limitadas plazas públicas que aquí se aplican.

Por todo eso, digo yo que debo andar corto de entendederas ya que no puedo hallar explicación alguna a que un edificio que está ya debidamente compartimentado para ello como lo es el antiguo Hospital Provincial, ninguna administración pública parezca tener interés en que, al menos una parte del mismo, se dedique a una faceta tan necesaria para la ciudad como la del cuidado de nuestros mayores. Lo que además, de paso, conllevaría una extraordinaria oferta de empleo cualificado y bien remunerado que tanta falta hace.

Y, sin embargo, vayan a destinar buena parte del antiguo hospital a convertirlo en una nueva galería de bares, por mucho que se quiera encubrir esto con un nombre tan rimbombante como el de mercado gourmet. Como si en Badajoz no hubiera tabernas más que suficientes para dar rienda suelta a las debilidades de Baco o colmados donde satisfacer las necesidades de nuestros humores estomacales.


jueves, 23 de marzo de 2017

Un mundo feliz

Ya sabéis los que os atrevéis a seguir este blog que mi trabajo tiene mucho de "temporada", de ahí que por estas fechas ande un poco ofuscado en esto de escribir, aunque bien es cierto que no por falta de ganas. Os quedo mi último artículo publicado en Amanece Metrópolis, cita obligada a la que, esa sí, no puedo faltar. También me inspira un libro sobradamente conocido... Espero que os guste y, os aseguro que, para bien o para mal, os guste también o no, no tardaré mucho en volver a andar por aquí.

miércoles, 8 de febrero de 2017

1984, ¿pasado, presente o futuro?

¿Realmente estamos siendo víctimas de un plan orquestado desde las altas esferas para acabar con la libertad y la democracia? «1984» la legendaria novela de George Orwell publicada en 1949 que nos presenta una ficción distópica donde aparecen conceptos como los del «Gran hermano» o la «policía del pensamiento», auténticos hilos conductores de una futura sociedad totalitarista, vuelve a encabezar las ventas en las librerías de EE.UU. y hacerse un hueco entre los libros más vendidos en numerosos países...


miércoles, 4 de enero de 2017

Mariano Rajoy: Felices Reyes Magos.

Nada mejor que aprovechar la fiesta de los Reyes Magos para felicitar a un hombre que, sin duda, a pesar de todos los avatares con los que se ha encontrado en su carrera política puede considerarse como un auténtico hombre afortunado. Casi con toda probabilidad  Mariano Rajoy, un hombre que se ha manifestado abiertamente como un político poco brillante, de pésima oratoria y una imagen que representa la antítesis del hombre de estado, pasará a la historia  como un tipo que que a pesar de sus evidentes debilidades y flaquezas para mayores honras, le ha sonreído la suerte tantas veces en el devenir de su larga trayectoria política como mediocre ha sido su carrera.

Rajoy formó parte del gobierno de José Mª. Aznar.  Y no sólo sobrevivió a aquellos "hilillos de plastilina", que emergían del fondo del mar desde las entrañas del Prestige o a aquel noventa y tantos por cien de ciudadanos que se oponían al disparate de la invasión de Iraq. Rajoy salió incluso, como Aznar o el mismísimo Rodrigo Rato, fortalecido por la ficción en que se había convertido su andadura tras haber puesto en marcha la mayor burbuja inmobiliaria de la historia de España y que junto a otra financiera a escala planetaria y algunas más de la misma índole que la española, sentaron las bases de la mayor crisis económica de nuestro tiempo desde la Gran Depresión de 1929.

La tragedia del 11M vino a facilitar al gallego que fuera otro imberbe de la política, el pseudo-socialista José Luis Rodríguez Zapatero al que, como continuador de las mismas políticas económicas de sus inmediatos antecesores, aquella extraordinaria burbuja le estallara en sus manos haciéndole, a fuerza de propaganda, único responsable de la misma pero confiriéndole mejor que a nadie las causas de ésta para aprovecharse más tarde hasta la saciedad del recurso a la “herencia recibida” y presentándose ante sus fieles exento de semejante estropicio.

La catastrófica gestión del PSOE de la crisis, abrumado por sus indefiniciones y las exigencias europeas y la singularidad del modelo electoral español hizo que Rajoy aún con menos votos que Rodríguez Zapatero en las anteriores elecciones que le habían proporcionado mayoría simple a éste, en las de 2011 le sonrieran con la mayoría absoluta más apabullante de la historia de la joven democracia española.

A partir de ese momento Rajoy y su gobierno sometieron al grueso de la población española a toda clase de suplicios en aplicación de la versión más radical de la ortodoxia neoliberal. Sin embargo, una vez más, la suerte vino a ponerse de su lado y mientras el pueblo era castigado de manera tan indolente, la reducción de los precios del petróleo por parte de la OPEP, consecuencia de su guerra abierta contra el fracking, las consecuentes rebajas de las materias primas por ello y, por otro lado, la desbandada de millones y millones de turistas de los países árabes por la continua inestabilidad de estos, recalando ahora buena parte de los mismos en tierras íberas, ha proporcionado a la llamada macroeconomía argumentos para justificar de algún modo el que sus agresivas políticas den la sensación de que progresan adecuadamente. Por mucho que ese crecimiento se traduzca en la sensible reducción de los porcentajes de desempleo mientras dichos trabajos sean precarios, temporales y mal pagados. Aunque eso sí, fiel a ese nuevo y singular mantra de “consumir más y ganar menos”.

A pesar de dichas contradicciones, ni la sensible devaluación de rentas de la mayor parte de los españoles de a pie, ni la evidente reducción de los servicios públicos, ni los desastrosos datos en cuanto al aumento de la pobreza y los desequilibrios sociales en España, ni el consabido beneplácito de tales políticas para una insignificante pero cada vez más enriquecida minoría, han sido capaces de desalojar a su inquilino del Palacio de la Moncloa. Más aún, el descalabro en cuanto a liderazgo de su tradicional oponente, el PSOE, sumido además éste en la consabida crisis de los partidos socialdemócratas europeos por la pérdida de su identidad y en consecuencia su incapacidad para crear una alternativa a la izquierda del citado marco neoliberal junto a los nuevos partidos oponentes a este, han acabado dotando de una nueva oportunidad a Mariano Rajoy para seguir ocupando el escalón más alto de la política española.

Ahora, para más inri y cuando parecía tener ya encaminado su nuevo gobierno y con Ciudadanos y PSOE a sus pies, una nueva brecha se le ha vuelto abrir en los bajos de su ostentoso buque. Nada menos que el Consejo de Estado ha echado por tierra todas las tesis formuladas hasta ahora por los gobiernos de Aznar y Rajoy en torno a la tragedia del Yak 42 en la que murieron 62 militares españoles y hace responsable directo de la misma al Ministerio de Defensa que comandaba Federico Trillo por aquel entonces.  Ya nos dijo el presidente cuando saltó la noticia que no se había enterado y que “eso” ya era un tema cerrado. En unos días será relevado Trillo, según ha anunciado ya el ministerio de rigor, de su cargo como embajador en Londres –por cierto, el único que no es diplomático-, pero solo porque “le toca”. Trillo desaparecerá durante algún tiempo, para acabar después con algún cargo más o menos rimbombante y más o menos de tapadillo y… aquí paz y después gloria que “ese señor ya no forma parte de…”.

Y todo ello aderezado por un entorno de corrupción en su propio partido hasta las más altas esferas del mismo que en cualquier otro país democrático de nuestro entorno lo hubiese condenado al ostracismo hace mucho tiempo. Pero, como diría Rajoy ya en alguna ocasión, la mayor virtud está en "resistir". Resistir a todos esos envites que le han rodeado en su carrera política y a los que sin hacerles frente en la forma debida, esperando el agotamiento y errores del rival y con el beneplácito de la Diosa Fortuna de su lado, le han acabado reservando su lugar en la historia de este país. Cosas.


martes, 20 de diciembre de 2016

La mayor de las tragedias

Decía Aristóteles que «la única verdad es la realidad», sin embargo la realidad de eso que se llama la clase dominante compuesta por un buen número de plutócratas y sus políticos de cabecera dista un auténtico abismo de esa otra realidad  diaria de la calle que, quiérase o no, es la de la inmensa mayoría de los demás...

jueves, 8 de diciembre de 2016

A vueltas con la Gran Vía de Madrid

Al margen de la polémica generada por la peatonalización de la Gran Vía estas navidades, como ha ocurrido siempre en Madrid cuando se ha dado ese paso en cualquiera de sus innumerables vías cerradas al tráfico dese hace años y que hoy a nadie se le ocurriría poner en entredicho, del mismo modo que ha pasado y seguirá pasando en todas partes como sin ir más lejos en Badajoz cuando se cerró al tráfico la calle Menacho y muy por encima de sus aciertos y errores de ejecución, estamos ante un hecho que no es que resulte pretencioso en modo alguno si no que se ha hecho imprescindible en todas las grandes aglomeraciones urbanas.


De hecho en numerosas ciudades de otros países conscientes de la necesidad de erradicar la contaminación de las mismas–aunque una nueva ola negacionista parece ir tomando forma en eso que llamamos el mundo desarrollado-, hace tiempo que se viene apostando por actuaciones que tienen como fin despejar el tráfico rodado fomentando el uso del transporte público, carriles bici, etc. Para ello se toman medidas como la citada peatonalización de determinadas zonas -en especial en los centros urbanos-, el encarecimiento de los aparcamientos, la restricción del tráfico rodado según diferentes criterios, establecimientos de tasas, etc. Todas ellas encaminadas a la disuasión del uso de vehículos a motor si no es enteramente imprescindible.

La verdad que resulta reconfortante como en numerosas ciudades europeas el uso del tranvía sigue siendo generalizado, por no decir ya el multitudinario de la bicicleta o las prolíficas redes ferroviarias que acercan con fluidez las pequeñas y grandes áreas urbanas. Lo que además sigue proporcionando esa imagen de rancio abolengo a las mismas lejos de la ferocidad de ese torrente incontrolado de modernidad que ha sacudido España desde la década de los 60 y que ha hecho saltar por los aires tantos y tantos recuerdos de nuestra historia pasada.

Lo de la polémica, una vez más el malintencionado uso del marketing político al respecto –solo hay que comparar la diferencia de tratamiento que le daba a la misma noticia el ABC en 2003-, y su legión de enardecidos seguidores, ni merece la pena comentarlo y, sin duda, forma parte de otra historia.