Ya sabemos que la institución del Senado,
según define la propia Constitución Española, es prácticamente inútil en
materia legislativa; reconvertida poco más que en un cementerio de elefantes y
reducto de favores prestados que el Partido Popular, como bien dice la senadora
peneuvista, en virtud a su mayoría ha convertido en un circo a través de
ruidosas sesiones plenarias y desde las numerosas Comisiones formadas con
intención de desgastar al gobierno pero que no conducen a ninguna parte...
Amanece Metrópolis: Encrucijada electoral






