«Ninguna obra de arte sin carácter
agresivo puede ser considerada una obra maestra; queremos glorificar la guerra,
-única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor
de los anarquistas, las ideas por las cuales se muere y el desprecio por la
mujer; queremos destruir y quemar los museos, las bibliotecas, las academias
variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías
oportunistas y utilitarias».
Un siglo después, estas manifestaciones de Marinetti, uno de los autores que acabaría siendo referencia para el fascismo, podrían encajar perfectamente con los planteamientos del que se presume máximo exponente de los movimientos ultra derechista o posfascistas, término este último acuñado también en Italia, el todopoderoso presidente de los EE.UU. Donald Trump...


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