sábado, 9 de abril de 2016

De papeles y Panamá

Por si alguien todavía no se había enterado, lo que ha vuelto a poner en evidencia la aparición de los llamados "Papeles de Panamá", ha sido una de las fallas más importante del modelo económico actual. Una vez desterrado por éste los conceptos de solidaridad y bien común que, en especial, sirvieron de inspiración a la actual Unión Europea, nos encontramos ante un modelo fiscal que repercute todas las cargas sobre las clases medias y trabajadoras y exonera a las clases altas, haciendo inviable un modelo de estado del bienestar que se derrumba a pasos agigantados.

Si bien tanto las sociedades como las grandes fortunas están en principio sujetas a unos tipos de tributación determinados, las numerosas opciones de deducción posibles y la facilidad para crear sociedades pantallas en paraísos fiscales que les permitan eludir impuestos hacen que, a la hora de la verdad, su aportación a ese bien común sea mínima en comparación al resto de mortales.

En Europa durante las últimas décadas -en España incluso desde la época franquista-, ha intentado afianzarse la idea de que "a los ricos, ni tocarlos", porque son los que proporcionan el trabajo.  Lo que no deja de ser cierto, sobre todo y como hemos visto con el paso de los años, en China, en India, en Bangladesh... donde más que crear aprovechan las nefastas condiciones laborales de los trabajadores de países del tercer mundo para reducir sus costes y aumentar sus beneficios.

Es curioso como los señalados por ahora en "los papeles de Panamá", participantes de sociedades radicadas a través de un despacho panameño en cualquiera de los numerosos paraísos fiscales repartidos por todo el mundo, muchos de ellos bajo el paraguas de países como Reino Unido o Estados Unidos, aducen que a pesar de ello tributan debidamente en sus países de origen. Sólo les falta añadir una nueva risotada como si pretendieran hacernos pasar por ingenuos advenedizos por no decir aquello de ilusos ignorantes. ¿Qué otro sentido podría tener crear una sociedad en un paraíso fiscal que no pase por eludir impuestos o, al menos, ocultar datos al fisco? Sin duda otra muestra más de la increíble mordacidad de la avaricia y la codicia humana.


Como si no tuvieran ya bastante con la permisividad fiscal de los países súper desarrollados donde se dan casos como los de Irlanda, Luxemburgo, Holanda o incluso España que a tales efectos y de forma objetiva podrían ser considerados también paraísos fiscales para las grandes empresas. No en vano en España, éstas apenas si tributan con un tipo efectivo del 5 % cuando se parte de un nominal del 30 %, como puede comprobarse con facilidad en medios de reconocida solvencia desde hace tiempo. Del mismo modo que tal y como ha venido ocurriendo desde el inicio de la crisis, los emolumentos de la alta dirección en las empresas del Ibex 35 han seguido creciendo, mientras que muchos de sus trabajadores de base pasaban a engrosar las listas del desempleo o veían como sus salarios se rebajaban de manera muy sensible. Además de reconocer explícitamente a estas Compañías, los técnicos de la administración pública, como responsables del grueso del fraude fiscal en España.

A la vez que la tradicional clase política ha sucumbido ante el empuje del poder financiero, se ha convertido en una mera comparsa de sus deseos y mediante una poderosa industria mediática ha adormecido a buena parte de la ciudadanía apoyándose si cabe en el recurso del miedo antes que poner en entredicho las desaforadas intenciones del mismo. Sin embargo, por fortuna, aún queda gente dispuesta a dar la batalla por una sociedad más justa. Es lo que ha ocurrido una vez más en Islandia cuando el pueblo se ha echado a la calle en cuanto ha sabido de la participación de su primer ministro en una de estas sociedades offshore y no ha parado hasta que ha conseguido su renuncia al cargo. Algo impensable en una sociedad como la española, que en ese aspecto parece siempre o casi siempre, dispuesta a pasar página y mirar a otro lado, en cualquier caso, poco más allá de la tertulia sagaz de la barra del bar.

Los "Papeles de Panamá" representan una nueva oportunidad, quizá de las últimas, para recuperar ese carácter crítico y reivindicativo que debería inspirar a cualquier ciudadano. De no ser así el futuro que se presenta para las generaciones actuales y venideras no puede resultar más preocupante por cuanto de no mediar remedio a tanta estulticia, acabaremos poniendo en peligro nuestros dos recursos más preciados: la democracia y la libertad.

4 comentarios:

  1. Te sorprenderá saber que hay personas adultas y supuestamente inteligentes que se adhieren a la idea de que esos malandrines han "tributado correctamente en el país de origen". Aquí en Españistán la ideología post-franquista ha calado muy hondo, tanto que una gran porción de la población ni por asomo cuestiona a la derecha política. Y, desde luego, engloba a Podemos en el movimiento terrorista ya por descontado.

    Con un panorama así, ¿realmente va a cambiar algo? Por muchos papeles que se encuentren en Panamá, nos topamos con los que no quieren oír ni ver, ni escuchar. A esos les puedes tirar una tonelada de folios incriminatorios delante de las narices, que dirán que Podemos es ETA y Yihad y que el ministro Soria es un honesto adalid de los españoles.

    Dentro de unos minutos, por cierto, este personaje dará una rueda de prensa, y dirá que todo estaba en regla, que se tributó debidamente, que tal y pascual. Pero lo cierto es que se fue a Panamá a constituir una empresa en un paraíso fiscal. Una empresa familiar, claro.

    Es un mundo vergonzoso, puesto que con todos esos millones que han desfalcado podrían estar ayudando a los refugiados, a los hambrientos, al medioambiente. Pero solo se ayudan a sí mismos y mira, que si esta es la Europa que estamos defendiendo, mejor que reviente de una vez.

    Un saludo.

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    1. La verdad que es sorprendente. Pero dices algo que hemos reiterado muchas veces y es rigurosamente cierto. La sombra del franquismo es tan alargada que sigue calando en el pueblo. Y éste ha asumido que esto es así y que todos somos iguales. Lo que hemos dicho siempre, por las circunstancias la Transición no fue capaz de romper con el sistema anterior y después al binomio PP/PSOE, le vino bien no hacerlo.

      Y así nos va.

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  2. Es urgente despertar el espíritu crítico en los ciudadanos. Capacidad de sentir y pensar. No dejarse engañar.
    Un saludo

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    1. Y en ello debemos estar, por mucho que los grandes medios se empeñen en lo contrario.

      Un saludo.

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